Es sabido que las disciplinas plásticas se nutren las unas de las otras y, en nuestra opinión, el diseño es en buena medida como la gastronomía. La alta cocina es todo un arte, una experiencia sensorial que nos ayuda a superar nuestra condición animal y en la que cada parte del proceso juega un papel fundamental en el resultado final. No obstante, si algo hemos aprendido de la gastronomía aquí en Galicia es que, lo que marca realmente la diferencia, es la calidad del producto. La técnica es universal, pero la elección de los materiales es el factor diferencial que determina la excelencia.
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